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Vilajuïga vuelve a manar.

Con un patrimonio de más de 114 años, Vilajuïga volvió a manar el pasado 13 de julio en el marco incomparable del Festival Castell de Peralada. Con un debut tan único como su agua, la primera botella de la nueva era llegó a la fiesta de presentación cargada de simbolismo para devolver a los vecinos de Vilajuïga y a toda la sociedad su agua única.

La cena de presentación comenzó con la proyección de una película en la que la protagonista no podía ser otra que la nueva botella de Vilajuïga. Expectantes, los asistentes al evento vieron el viaje de esta primera botella desde la fase de diseño hasta llegar a la embotelladora, donde la más pequeña y el más anciano del pueblo la tomaban como una joya para llevársela a un viaje sin destino cierto.

Al más puro estilo Méliès del siglo XXI, los singulares protagonistas de esta cruzada terminaron su viaje en los jardines del Festival de Peralada, como surgidos de la mismísima película, y sorprendieron a todos los asistentes al evento, desde la alcaldesa de Vilajuïga hasta Ferran Adrià. La emoción del directo llegó a su punto álgido con la entrega de la botella, momento mágico en el que la niña y el abuelo de la película llevaron la botella al centro del evento y la colocaron sobre una peana. Desde allí, la botella presidió toda la cena posterior.

El momento más esperado de la marca llegaba por fin. Joan Fornós y Víctor Grífols, director general de Vilajuïga y consejero delegado de Grifols, fueron quienes, con mucha ilusión y después de muchos meses de trabajo, finalmente presentaron la nueva botella al mundo.

La emoción se palpaba en el ambiente. La familia Suqué, Ferran Centelles, Ferran Adrià, vecinos de Vilajuïga y muchos más disfrutaron como nunca de una velada gastronómica excelente en todos los sentidos, con un ambiente cercano, distendido y divertido favorecido por el directo de Llibert Fortuny, que amenizó la velada con su jazz hasta la hora de los postres. Para poner fin a tan estupenda velada, todos los asistentes pudieron disfrutar del exquisito Ballet du Capitole de Toulouse, que interpretó Giselle. Una experiencia única, llena de momentos sublimes inspirados en un pueblo con una de las mejores aguas minerales naturales con gas natural del mundo.