Única, escasa y singular.

Entre campos, montañas y mar, nuestra Agua de Vilajuïga fluye tal como aflora.

Un agua mineral natural carbonatada naturalmente (sin gas carbónico añadido) cuyo manantial se encuentra en la comarca del Alt Empordà, rodeada por el parque natural del cabo de Creus, donde los Pirineos se encuentran con el mar Mediterráneo. Un entorno de rocas esculpidas durante siglos por la tramontana y la lluvia dan carisma a este paisaje tan distinguido.

El acuífero del que procede está situado a unos setenta metros de profundidad, conectado a la sierra de la Verdera. Las burbujas naturales y los minerales saludables son fruto de un viaje de más de treinta años que se inicia con las lluvias sobre las colinas circundantes del parque natural de cabo de Creus. El agua circula por el subsuelo absorbiendo minerales a su paso, como el magnesio, el sodio, el calcio, el litio y los bicarbonatos, responsables de sus burbujas naturales «de aguja».

Desde 1904 sus propiedades la convierten en un bien único y escaso, y por ello es muy apreciada por quienes valoran el carácter exclusivo de las cosas buenas que nos proporciona la naturaleza. Esta singularidad hace que sea ideal para sublimar la experiencia gastronómica de la buena mesa porque, además de ser ligeramente gasificada y de no saciar, tiene un buen maridaje con los buenos vinos y cavas por su suavidad y su estructura organoléptica.

Nuestra agua fluye tal como sale de la naturaleza para llevar a la mesa tradición y pasión, con autenticidad y honestidad.

El agua con unos puntos de gas.

Las burbujas carbónicas naturales de Vilajuïga son más finas y numerosas que las del agua con dióxido de carbono (CO2) añadido. Por este motivo el Agua de Vilajuïga ofrece unos puntos sutiles de gas que hacen que sea muy delicada en boca y que tenga un sabor tan único.

Su sabor se debe a los minerales que contiene. Los estratos geológicos aportan distintos minerales, que son los que dan al Agua de Vilajuïga esas características tan especiales.

Composición química (mg/l)
Residuo seco a 180 °C: 1440
Bicarbonato (HCO3): 1290
Sulfato (SO4): 52,6
Cloruro (Cl): 176
Calcio (Ca): 66,8
Magnesio (Mg): 34,8
Sodio (Na): 441
Sílice (SiO2): 37,4
Flúor (F): 2,6

Única por muchos motivos.

Ya hacía tiempo que los vecinos de Vilajuïga lo certificaban en sus casas, pero en la primavera de 1903 el prestigioso farmacéutico Dr. B. Oliver i Rodés realizó el primer análisis del agua y confirmó muchas de las cosas que los habitantes de Vilajuïga ya afirmaban:

Más de cien años después, la descripción de los usos terapéuticos del Agua de Vilajuïga sigue siendo completamente vigente.

El agua gastronómica.

Sus cualidades organolépticas, cuerpo ligero y sensación de frescor en el paladar se combinan perfectamente con la gastronomía de gran calidad. Platos distinguidos como los de elBulli se acompañaban con Vilajuïga. Desde un buen principio, Ferran Adrià ya valoraba sus peculiaridades:

«La evolución del restaurante elBulli se ha basado, por un lado, en la creatividad y la innovación y, por el otro, en la estimulación de las emociones de los comensales. En este contexto, el Agua de Vilajuïga ha sido un producto clave, fascinante, ya que la naturaleza, por sí misma, ha elaborado una bebida maravillosa y con alma propia. Vilajuïga es una creación emocionante que las personas, por sí solas, no son capaces de recrear.»

Desde el punto de vista más experiencial, Ferran Centelles, sommelier de elBulli (1999-2012), nos aporta su visión:

«El Agua de Vilajuïga tiene una sensación carbonatada muy delicada, una textura única que envuelve el paladar con suavidad y un sabor que respeta al máximo las elaboraciones culinarias gastronómicas.

»Es una agua de mineralización media. Esto le aporta un sabor mineral profundo pero, al mismo tiempo, hace que sea ligera y fresca.

»Como agua rica en bicarbonatos, Vilajuïga deja en boca una sensación alcalina que va acompañada por un toque acídulo que da el gas natural. Esta sensación alcalina es única y muy valorada, y le aporta un sabor virtuoso que acompaña a las elaboraciones culinarias gastronómicas de forma excepcional.»

Además, una de sus grandes peculiaridades es la capacidad para maridar con vinos, cavas, champanes, vinos dulces, cafés, infusiones… Sus cualidades organolépticas y, sobre todo, sus burbujitas efervescentes en boca ayudan a limpiar suavemente el paladar, lo que permite que las papilas gustativas puedan apreciar con armonía las cualidades de un gran vino: especialmente un espléndido vino negro de la tierra de Vilajuïga con la denominación de origen del Empordà.

Sin duda, poder disfrutar de una buena comida con Agua de Vilajuïga es una de las mejores experiencias gastronómicas a las que un buen paladar difícilmente puede renunciar.

El agua saludable.

El Agua de Vilajuïga no solo es un excelente comensal en la mesa, sino que también es un gran aliado para la salud. Desde su descubrimiento en la primavera de 1903, el prestigioso químico Dr. B. Oliver y Rodés certificó con el primer análisis del agua sus beneficios mineromedicinales, con lo que se convirtió en un agua de referencia para las farmacias y las droguerías de la época.

La presión del subsuelo que recorre antes de llegar al acuífero de donde se extrae le aporta una gran cantidad de minerales como el magnesio, el sodio, el calcio, el litio y bicarbonatos. Son propiedades puras que enriquecen el agua con sales minerales y oligoelementos necesarios para el equilibrio de nuestro organismo.

Su composición la hace ideal para la digestión, las afecciones del estómago, el páncreas, el bazo, el hígado, las afecciones hepáticas y los riñones gracias a su función diurética. Y también se utiliza para prevenir la osteoporosis (calcio). Al ser antioxidante, potencia el antienvejecimiento neuronal por su alto porcentaje de magnesio.

Además, es ideal para los deportistas, ya que contribuye a restablecer las sales minerales perdidas a causa del esfuerzo y el calor.

Sin duda, tomar un sorbo de Agua de Vilajuïga es brindar por la salud y el bienestar interior. Y todo ello sin dejar de disfrutar de su sabor único.